Dejar ir los resentimientos



Una amiga me expresó al comenzar un proceso de sesiones personales que quería encontrar un bienestar estable y duradero al tiempo que quería dejar ir unos resentimientos que cargaba desde tiempo atrás.

“Comprendo y aplico las herramientas de Biocreación y estoy segura que funcionan. Mi problema es que me persiguen los pensamientos y emociones negativas y no siento que avanzo.”

En un par de conversaciones logramos identificar las dificultades.

Aclaramos los puntos y se le abrieron las puertas al éxito en el proceso.

Adónde pones tu atención


El crecimiento personal es un asunto de adónde pones tu atención.

Tu atención es energía.

Si le das tu energía a emociones negativas o a pensamientos destructivos, los alimentas. Es como echar leña al fuego.

Si alimentas los pensamientos constructivos, los fortaleces y tu vida se encaminará en esa dirección. Pero lo mismo haces si son pensamientos destructivos.

“Pero yo no los alimento sino que los trato de eliminar.”

Tu intención es buena pero el efecto es contrario a lo que buscas.

Si luchas en contra, sólo los fortalecerás. Si no quieres cucarachas en tu casa, no las alimentes.

Tu atención es el alimento que mantiene vivos los pensamientos y emociones negativas.

La elección de dónde pones tu atención es como un músculo que puedes ejercitar.

Cuando ejercitas un músculo de tu cuerpo, al principio necesitas un gran esfuerzo y perseverancia. Al tiempo el asunto se vuelve fácil.

Con este primer descubrimiento el proceso se aceleró.

La guía en el proceso


“Esto es muy nuevo para mí y muchas veces ni siquiera tengo conciencia de que estoy masticando otra vez la misma cosa que me mortifica.”

Acostúmbrate a preguntarte si sientes una emoción rica o fea.

Eso es todo lo que necesitas para saber en qué dirección vas.

Cuando sientas una emoción desagradable, puedes estar segura de que el pensamiento que estás alimentando es destructivo.

Haz esto hasta que tu cuerpo mismo rechace las emociones feas.

Esa será tu alarma despertadora para el resto de tu vida. Te llamará la atención cada vez que estás poniendo tu atención en pensamientos o sentimientos no deseados.

Cada pensamiento que pasa por tu mente genera una emoción instantánea.

Esa emoción es tu guía en tu proceso de crecimiento personal. Confía en ella y alcanzarás la meta deseada.

La verificación irrefutable


“Me cuesta distinguir entre pensamientos constructivos y destructivos. En especial he tenido dificultad con las creencias que he tenido desde niña con respecto a lo que se debe hacer. Por ejemplo: ‘debo servir a los demás’. De pronto siento una responsabilidad que encuentro positiva por un lado, pero que por otro me oprime.”

En esas situaciones hazte tres preguntas muy sencillas:

Si hago eso, sentiré que...

  • ¿me construye (me alegra, me hace feliz)?
  • ¿me integra (me fortalece, me unifica, no me disgrega)?
  • ¿me libera?

Si las respuestas son positivas, puedes estar segura de que vas por buen camino.

Si hay al menos una respuesta negativa, no des ni un paso más.

Si la creencia de servir a los demás te está llevando a disminuir tu autoestima, busca la manera de replantearlo de forma tal que te resulte constructivo.

Háblalo, negócialo, niégate o reformúlalo. Muchas veces un pequeño cambio hace una gran diferencia.

Una vez que tengas la nueva propuesta, verifícala de nuevo con esas tres preguntas.

Tu felicidad, tu integridad y tu libertad no son negociables.

La Ley de la Atracción


La ley de la atracción establece que atraes hacia ti todo aquello que vibra de manera similar a tu vibración predominante.

Lo interesante de esto es que tu vibración depende directamente de tu atención.

Si pones tu atención en los resentimientos, vibrarás negativamente y atraerás cosas negativas.

Si pones tu atención en que las cosas no mejoran, no mejorarán.

Si tu atención está en la esperanza y en la confianza, las cosas mejorarán.

Los pensamientos que permites en tu mente tienen poder.

Poder de atracción.

A fin de cuentas, los pensamientos son los que dirigen tu energía.

Piensa en lo que sí quieres; deja lo que no quieres a un lado. No le prestes atención a lo que te hace sentir mal.

  • Habla sobre la posible solución, no sobre el problema.
  • Habla sobre lo que quisieras que fuera, no sobre lo que es.
  • Piensa en lo que quieres tener, no en lo que no tienes.

Alégrate con lo que quieres y puedes hacer, no te mortifiques con lo que haces que no te gusta.

Al cabo de algún tiempo, todo lo que no te gusta se irá desvaneciendo y todo lo que te gusta empezará a aparecer.

Por la libertad emocional.

Ronald Esquivel
Instructor de Balance Integral



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