Problemas con mi mamá


Antonia de Venezuela comparte su proceso de sesiones personales por correo electrónico:

Viene desde atrás...

“Cuando yo tenía 20 años, conocí a un muchacho que me llevaba 9 años y empezamos a salir. Mis papás se enteraron y fue un desastre. Mi mamá se sintió sumamente decepcionada de mí, porque ella cree en el estereotipo de que una mujer debe llegar al matrimonio virgen.”

“A partir de ese momento mi mamá no me hablaba y cuando lo hacía me hacía sentir como si fuera una prostituta. La presión fue tanta que al final terminé con el muchacho y logré recuperar la calma en mi hogar.”

“Sin embargo, actualmente a mis 24 años, cada vez que trato de establecer una relación con alguien, inmediatamente inicia el ciclo de nuevo y ella empieza a tratarme mal.”

 “Creo que soy una mujer completa, realizada y muy feliz; pero estoy cansada de que no se me permita ser feliz con alguien que para mí es adecuado. ¿Por qué tengo que ser juzgada por la forma en que quiero llevar mi vida?”

Hoy...

“Actualmente estoy con un hombre con quien me siento demasiado bien, a quien quiero y respeto mucho y con quien podría construir una bonita relación. Pero para ella no está bien. Trata de hacerme creer que él es lo peor, inventa cuentos sobre él y ni siquiera lo conoce.”

“Esta situación en mi casa también lo está afectando a él y no quiero que suceda eso, quiero que todo el entorno sea armónico. Me encantaría que todos en mi casa sintieran la vibración tan positiva y tan intensa que siento en este aspecto.”

¿Qué puedo hacer?

“¿Cómo debo manejar esto? De verdad quiero armonía en mi casa y quiero una relación de pareja en la que me pueda realizar, sin esa mala vibra de mi mamá. Quiero consejos de parte de ella, pero no imposiciones. Quiero que respete mi manera de ver las cosas y mis decisiones sobre mi vida.”

“Considero que debe existir una forma armónica de arreglar todo esto, en donde todos nos sintamos bien.”

Las opciones que tengo

Hola Antonia,

Cuando me encuentro ante cosas que no me gustan, puedo...

  • quedarme y adaptarme
  • alejarme y construir algo nuevo
  • quedarme y re-formular lo viejo

La primera opción me ahoga y aprisiona. Es el principio del fin.

La segunda me abre puertas nuevas y tal vez sea lo único que pueda hacer en algunas ocasiones.

Sin embargo, al alejarme me llevo conmigo una situación no resuelta. Esto no resuelto me hará vibrar de tal manera que pronto estaré viviendo situaciones similares.

Si está a mi alcance, la tercera opción es la más liberadora, la que me permite un crecimiento mayor y una transformación profunda.

El trabajo es interno

La transformación que quiero afuera - de parte de quienes me rodean – la debo gestar primero en mi interior.

Cuando interactúo con otra persona y me dirijo a su esencia, enfoco lo mejor de ella.

Esto me favorece a mí pues me eleva a niveles riquísimos de inspiración. Y la favorece a ella, porque tal vez aproveche esa energía tan positiva.

Si me dirijo a las partes pequeñas (la juzgadora, la inflexible, la que rechaza), activo eso en la otra persona y empeoro las relaciones.

Este proceso es interno. La transformación es dentro de mí.

Es un asunto de perspectiva

Busco alcanzar yo esa perspectiva sin que importe la respuesta de la otra persona.

Si siento que no tuve éxito, si me siento mal porque la otra persona no respondió positivamente, he perdido la perspectiva.

Busco esa perspectiva porque me eleva por encima de la pequeñez. Si la alcanzo, ya tuve éxito y ya siento la alegría.

Entonces lo importante es la intención.

¿Lo hago por mí o por la reacción de la otra persona?

Si lo hago por mí, lograré mantenerme vibrando en pura energía positiva.

Desde esa posición estaré atrayendo más de lo mismo (energía positiva).

Lo que no empata con esa vibración irá desvaneciéndose poco a poco.

Los resultados externos

Lo que sucede afuera lo tomo como manifestaciones que empatan con cómo he vibrado en el pasado.

Si se manifiestan cosas que no me gustan, las tomo como una señal de que debo limpiar mi vibración un poco más.

Al rato, cuando ya pase alegre más de un 50% del tiempo, las manifestaciones a mi alrededor empatarán con mi vibración constructiva.

Ahora, es posible que tenga años de estar vibrando con negatividad y atrayendo cosas que no quiero.

Esa puede ser la razón por la que se manifiesten cosas ahora que no comprendo de dónde vienen. Eso se va corrigiendo poco a poco.

La atracción de lo positivo

Unos días más tarde...

“Me siento tan bien que desearía que todos los días fueran así, porque mi actitud es tan buena hacia todas las situaciones que se presentan que me siento fuerte y capaz de conseguir todo lo que me proponga.”

“Sé que puedo llegar a sentirme así de bien siempre, sólo es cuestión de lograr conectarme permanentemente con mi esencia y manejar las emociones que se presentan.”

“Es decir, tener la capacidad de reformular cuando sea necesario sin llegar a desequilibrios emocionales.”

Se abren puertas

“El enredo con mi mamá lo he manejado de la mejor forma que he podido. Ahora estamos atravesando una etapa de relativa calma.”

“Estoy tratando de intencionar la relación perfecta madre e hija, donde ambas nos sintamos excelente.”

“Imprimí todo lo de tu sitio web y lo llevé a empastar, así que quedó como un folleto. El fin de semana me puse a hablar con mi madre sobre temas de positivismo y crecimiento personal.”

“Al final de la conversación mi mamá tenía en sus manos el folleto de tu página. Al día siguiente la oí hablar muy entusiasmada con mi papá, contándole que yo le había facilitado unos libros y que iba a sacar tiempo para leérselos.”

“Yo espero que ella logre sacarles provecho y que disfrute de esto tanto como yo, pero eso definitivamente depende totalmente de ella...”

Antonia, eso sí es un ejemplo excelente de cómo se le puede dar vuelta a la moneda.

Te felicito sinceramente.

Les deseo lo mejor a ambas.

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No trato de entender esto con mi mente, pues más que racional, es un proceso integral en el que incluyo mis emociones.

Le habré llegado cuando sienta la energía moviéndose dentro de mí, cada vez con más intensidad.

Por la armonía familiar,

Ronald Esquivel
Instructor de Balance Integral




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