Dejar ir

Para dirigirme hacia mi esencia debo dejar ir pensamientos y emociones destructivas que me hacen perder el centro.

Dejar ir es muy fácil.

Lo difícil es ver que esos “yoes” a los que me he acostumbrado y con los que me siento tan cómod@ son justamente los que me perjudican.

Si comprendo que me perjudican, entonces voy a querer dejarlos ir.

Es un poco peor: esos “yoes” tienen ganas de que yo salga perjudicad@.

“No estoy tan segura de que mi “yo” del miedo quiera perjudicarme. Si no sintiera miedo de que me asalten, es posible que andaría más descuidada y expuesta al peligro.”

Si no te asaltan, tu “yo” del miedo se quedaría pequeño. No podría alegar nada y estaría incómodo porque no se comprueba que tenía razón.

Pero si te asaltaran, su ego se inflaría como el de un congresista y con altanería te diría:

“Te lo dije. ¿Ves que tenía razón?”

Ese “yo” se hincharía de soberbia y se sentiría empoderado para guiarte el resto de tu vida.

Ese “yo” necesita que te asalten para mantenerse vivo. Si pasan los años y no te asaltan, ese yo se muere.

Ese “yo” tiene ganas – en realidad necesita – que te asalten.

“¡Qué feo! Entiendo lo que dices y siento asco de pensar que ese ogro vive aquí conmigo, muy adentro de mi ser. No quiero eso dentro de mí.”

¿Comprendes ahora que dejar ir es fácil cuando comprendes que esos “yoes” te perjudican?

“Sí, pero ¿cómo le hago? Quiero soltarlo pero no sé cómo.”

“Además, si lo dejo ir entonces me siento vulnerable a los asaltos”.

Para contestar la primera, sólo pon tu atención en otra cosa.

Para contestar la segunda, pon tu atención en el opuesto:

  • Tu integridad física
  • La confianza de poder moverte con seguridad
  • La certeza de que tu esencia te guiará bien

Mi esencia sabe mejor que nadie cómo llevarme por buen camino.

Tal vez comprendas mejor si digo que tu ángel de la guarda te lleva por mejor camino que tu “yo” del miedo.

“Me dejas sin palabras pues aterrizaste en una creencia muy linda que me quedó de mi abuela.”

“Ahora siento paz y la certeza de que mi alma es mi mejor guía. Ya ahora sí te entiendo.”

“Qué curioso que me costara tanto, si al final esto es tan coherente con mis creencias personales.”

Te costó por el apego – y nos pasa a tod@s – que tienes con esos “yoes” que aparentan ser tus guías, pero en realidad son tus verdugos.

Ya puedo asegurar que es fácil dejar ir a esos “yoes” al comprender que me perjudican. Los dejo ir y centro mi atención en su opuesto, en algo constructivo.

Ahora, paso a la siguiente página que explica otra forma de des-identificarme a través de La emoción me guía hacia mi esencia

Por la liberación de las resistencias,

Ronald Esquivel
Instructor de Balance Integral


Regreso de Dejar ir a La Personalidad y Mi Esencia