La des-identificación

Logro la des-identificación cuando me observo y elijo que antes que permitirle a ese “yo” controlarme, prefiero ser y actuar desde mi esencia.

Es fácil des-identificarme cuando comprendo que al hacerlo me libero.

Me libero de esos “yoes” que no me construyen sino que me llevan en direcciones destructivas.

Veremos otras formas de des-identificación, pero mientras tanto, comprendo que darle mi atención a…

  • la venganza
  • la melancolía o
  • al resentimiento

…y cualquier otra emoción negativa, me destruye más a mí que a la persona que provocó eso.

El odio me destruye porque pierdo tiempo precioso que podría estar disfrutando con alegría y amor, con seres queridos o en algo creativo.

Pierdo tiempo porque al odiar no estoy logrando que aquella persona se pudra en el infierno, sino que el infierno lo estoy viviendo yo.

Cuando critico, me burlo o juzgo, no estoy creciendo, sino más bien perdiendo mi tiempo en cosas irrelevantes.

Cuando me pongo melancólic@, triste o frustrad@, no estoy resolviendo sino hundiéndome en un hueco que cada vez se hace más profundo.

Desde ninguno de esos “yoes” voy a lograr nada que valga la pena. Estoy malgastando mi tiempo sin resolver.

Es necesaria la des-identificación.

Crezco, construyo y me fortalezco cuando dirijo mi atención a solucionar, a corregir y a enderezar. Eso lo hago desde una parte más elevada de mi ser.

Me libero si dirijo mi energía hacia el centro – hacia mi esencia – en vez de prestarles atención a esos personajes de la periferia.

Primero comprendo el mapa y luego me muevo en la dirección elegida.

El mapa

El mapa de mi esencia en el centro y mi personalidad atomizada hacia la periferia me sirve para reconocer el territorio.

Con este mapa encontraré una clave para la des-identificación.

Para comprender mejor ese mapa, me valgo del contraste.

Con un simple ejercicio me doy cuenta que prefiero…

  • estar seren@ que enojad@
  • estar amando que odiando
  • ser dadivos@ que avar@

… y así por el estilo.

Ahora que lo veo de esta manera, me resulta fácil pensar que prefiero el opuesto de cada uno de esos “yoes”.

Cuando estoy…

  • agrio buscaré la dulzura
  • oscur@ buscaré la claridad
  • de caída buscaré subir

… en vez de quedarme allí, justificando el por qué estoy como estoy y dándome todas las razones de por qué así debe ser.

“Es fácil para ti decir que busque el opuesto, pero posiblemente nunca te han herido. Si tu pareja te fuera infiel, creo que no estarías tan dispuesto a mantener tu dulzura.”

Si mi pareja me fuera infiel, lo primero que haría sería reconocer mi parte de responsabilidad y preguntarme: “¿Qué hice para dejar de ser atractivo para ella?”

Trataría de recuperar mi fuerza y recobrar mi ser radiante para que ella se enamorara de nuevo, que quisiera volver a mi lado y enderezar el asunto.

Si ya no hubiera remedio y ella me dejara definitivamente, procuraría conectarme muy bien con mi esencia para rescatar mi fuerza e integridad.

Sé que con la des-identificación recobraría la alegría y al tiempo estaría listo para atraer a mi nueva pareja. Y ahora sí me mantendría radiante y atractivo, para no perderla también.

“Parece que vives en otro mundo. Hace unos días mi jefe me gritó porque hice algo mal.”

“Si hago lo que dices, entonces yo debiera ir a disculparme y tragarme el enojo tan fuerte que siento.”

En realidad es ahora que te estás tragando tu enojo sin resolver nada. ¿Adónde vas a llegar si continúas en esa ruta?

Necesitas un poco de des-identificación para ganar más altura.

Puedes decirle a tu jefe que lamentas tu error, pero que quisieras ser tratada con respeto.

Es posible que tu jefe se disculpe también y te respete mucho por haberle hablado con firmeza pero con cortesía.

“Suena bien en el papel, pero no fue a ti a quien traicionaron y le gritaron. No parecieras saber lo que se siente.”

Lo sé y por eso te hablo de la des-identificación.

Sólo mírate: el traidor y el gritón andan tranquilos y tú deshecha.

Te lamentas y justificas tus emociones negativas, pero no resuelves nada. Pienso que tus mejores amig@s preferirían verte enérgica y buscando soluciones.

Las personas que te quieren preferirían verte construyendo pero tú eliges quedarte pequeña y lamentándote. ¿No debieras quererte más?

“Pues en eso sí tienes razón. Hace unos días a mi sobrina la trataron mal y le propuse algo similar. Me dolió que prefiriera quedarse triste y hecha un puño.”

Buen ejemplo. Tú hubieras querido verla fortalecerse y buscando una solución que la hiciera recuperar su centro.

Y de eso se trata todo esto: recuperar mi centro.

Si revisas el mapa, esa frase tendrá cada vez más sentido.

En el centro está mi esencia con…

  • alegría
  • fuerza interior
  • amor
  • libertad
  • inspiración
  • sabiduría

…y tantas otras emociones que construyen.

En la periferia están ese montón de emociones que…

  • me empequeñecen
  • me debilitan
  • me aprisionan

…y me llevan por caminos de auto-destrucción.

“En parte te doy la razón, pero en parte no.”

Una parte tuya sabe qué es lo mejor para ti. Otra parte te dice que no hay justicia hasta que reciban el castigo.

La primera energía viene de tu esencia.

La segunda viene de uno de los “yoes” que prefiere la venganza aunque eso signifique que te revuelques en el barrial el tiempo que sea necesario.

Pareciera que a ese “yo” no le importa mucho tu integridad.

Ese “yo” tiene tanta sed de venganza que tu bienestar no le importa.

¿Puedes verlo?

¿Puedes dejar ir a ese yo?

Dejar Ir es el tema de la siguiente página.

Por la des-identificación armoniosa,

Ronald Esquivel
Instructor de Balance Integral


Regreso de La Des-Identificación a La Personalidad y mi Esencia