El éxito y las creencias

¿Tener éxito es alcanzar mis expectativas, lo que creo que es importante lograr?

No necesariamente.

El verdadero triunfo depende de mis valores más que de mis creencias.

Es muy frecuente que una persona persiga una meta y al alcanzarla, se sienta insatisfecha.

Un médico me decía que al cabo de los años, ni era exitoso en su profesión, ni era feliz en su vida.

Logró aclararse que había estudiado medicina porque creía que en esa carrera alcanzaría el prestigio y la seguridad financiera.

Indagando más dentro de sí, descubrión que su pasión eran los autos y la mecánica.

Sintió que había desperdiciado una gran parte de su vida, porque se basó en una creencia que aceptó como verdadera y que resultó ser falsa.

Las creencias son sólo pensamientos

Las creencias son pensamientos a los que doy la categoría de verdaderos.

Una creencia es un pensamiento que creo que es verdad. Una creencia también es un pensamiento que domina.

En el caso del médico, su creencia inicial dominó por mucho tiempo. Durante sus años de estudio, él habría asegurado que seguir esa carrera era su “verdad”, su éxito logrado.

Él creyó que quería estudiar medicina. Luego, al indagar dentro de su esencia supo que su pasión era la mecánica.

  • Hay una gran diferencia entre creer y saber.

  • El creer proviene de mi personalidad

  • El saber proviene de mi esencia

El saber viene acompañado de una energía especial, de una emoción profunda que me hace sentir muy bien.

Saber lo que quiero me genera la pasión

La ventaja de hacer algo con pasión es que:

  • soy feliz haciéndolo

  • lo puedo hacer mejor

  • no requiere esfuerzo, porque es lo que quiero hacer

Es la fórmula perfecta para el éxito. Cuando siento pasión, nada me puede detener.

La consecuencia de esa pasión será un éxito rotundo en lo que haga.

Ese es el resultado de desenmascarar mis creencias.

¿Acepto esa creencia?

“Yo creo que mi meta me va a llevar a un final feliz, pero ¿cómo puedo saberlo?”

Revisando lo que siento desde mi esencia, desde lo más profundo de mi ser, y haciéndome preguntas cada vez más profundas.

Por ejemplo, Verónica afirmaba que lograría el éxito al estudiar finanzas.

¿Porqué finanzas?, le pregunté.

“Para ganar mucho dinero.”

¿Te fascinan las finanzas?

“Bueno, me gustan. El asunto es que es más fácil ganar dinero con las finanzas que con la veterinaria.”

Primera creencia desenmascarada: ella quiere dinero, no finanzas.

Segundo descubrimiento: su pasión es la veterinaria.

Seguí preguntándole: ¿para qué quieres tanto dinero?

“Como todo el mundo, para hacer tanta cosa que quiero.”

¿Por ejemplo?

“Quiero un auto, una casita bonita, asociarme al club, y viajar.”

¿Teniendo el auto, la casa y el club, cómo te sentirías?

“Ay muy bien, exitosa, feliz y aceptada por mi grupo de amigos.”

Mmm, aceptada. Siendo aceptada, ¿qué sentirías?

“Qué rico, me sentiría capaz, sentiría que yo también puedo, que tengo valor.”

Supongamos que te suscribes a un curso sobre autoestima y éxito, y que eso te lleva a alcanzar un sentimiento de gran valor como persona, a sentirte profundamente apreciada por ti misma. ¿Puedes imaginártelo?

“Me cuesta, pero tal vez...”

Ese proceso hace surgir tus mejores cualidades, te ayuda a descubrir tu fuerza interior. Imagínate que logras encontrar tu pasión y toda una serie de emociones que te impulsan a alcanzar lo mejor de ti.

“Si, qué rico. Ya lo siento.”

Te sientes fuerte, sientes tu valor como persona e irradias una energía fantástica.

“¡Sí, sí, qué bueno!”

Ahora, en ese estado tan exquisito, llegas donde tus amigos. Ellos se sorprenden y te reciben con alegría, hasta con admiración.

“Ay qué cosa tan linda. ¡Eso sí me gusta!”

¿Prefieres eso o el dinero?

“Esa aceptación es lo que más quiero. No hay dinero que compre eso.”

¿Qué sentirías, si además les contaras que te decidiste por veterinaria y que estás teniendo mucho éxito?

“Mejor no podría ser”

Excelente. Ahora hagamos un recuento:

Más que dinero, Verónica quería tener algunas cosas, y más que esas cosas, lo que quería era aceptación.

Fuimos pasando de creencia en creencia, cada una más profunda que la otra.

Finalmente descubrimos que, más que aceptación por parte de sus amigos, su éxito mayor sería aceptarse ella misma, apreciarse y valorarse.

Y de postre poder estudiar la carrera que la apasiona. Y puesto que la apasiona, resulta mucho más probable que sea exitosa.

Ese procedimiento me ayuda a descubrir si mis creencias sobre el éxito provienen de las capas externas de mi personalidad o si vienen desde lo más profundo de mi esencia, con todo y postre.

Eso me puede ahorrar muchos años de perseguir metas que no me llevan hacia lo mejor de mí.

Puedo aprender a hacerlo mediante las herramientas y técnicas incluidas en este sitio.

Hasta aquí llegamos con el tema del éxito y las creencias.

Me preparo, pues sigue algo crucial. Busco dentro de mí aquello que hace que se mueva mi energía. Paso a la página el éxito y los valores.

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Por una vida cada vez mejor,

Ronald Esquivel
Instructor de Balance Integral