Geometría sagrada

La geometría sagrada revela la construcción de muchas formas. De entre todas ellas, la Flor de la Vida es una de las más impresionantes, junto con sus derivadas: el Huevo y el Fruto de la Vida.

Formas Fractales Básicas

El círculo, representativo de la esfera, la forma más significativa y simple en geometría, es el punto de partida. De naturaleza femenina por sus líneas curvas, y por lo tanto dador de vida, el círculo servirá como unidad de la trama de diseño.



De acuerdo con varias escuelas esotéricas, se pueden desarrollar una serie de figuras a partir de la repetición del círculo en relación con sí mismo. Drunvalo Melchizedek en su libro The Ancient Secret of the Flower of Life, ha sugerido un procedimiento para construir la Flor de la Vida. Nuestra trama se basa en esa figura y en este documento utilizamos los nombres que Drunvalo le asigna a esa y a otras figuras.






Notemos cómo a partir del giro del círculo alrededor de sí mismo se ha manifestado una flor, excelente ejemplo de la virtud generadora de vida de la feminidad.

Tan solo se necesita un compás para crear esta figura.







Un proceso evolutivo. Un proceso creativo. Notemos cómo surgen flores en los círculos interiores y la perfección de la geometría en su secuencia evolutiva.





Una continuación del proceso.






Ahora, el patrón de crecimiento está completo. Un círculo evolucionando alrededor de sí mismo genera esta extraordinaria figura, de la cual se deriva todo en la vida.

Este proceso dador de vida ha reproducido no sólo las energías curvilíneas femeninas, sino que ahora sugiere las energías masculinas rectilíneas, obvias en el hexágono manifiesto.



Completamos la figura de la Flor de la Vida (abajo izquierda) después de cortar algunas líneas sobrantes. Esta figura está presente en muchas de las culturas antiguas del mundo.



Siete círculos principales (en rojo) dentro de otro círculo, cada uno conteniendo una flor. Los seis círculos exteriores se tocan entre ellos en un solo punto y el círculo central toca a los seis externos, todo en una composición perfecta. Todas las flores se crean por la intersección de los círculos adyacentes siguiendo el patrón reproductivo; un patrón que permite a un círculo de naturaleza femenina dar vida tanto a otras formas femeninas como a las formas masculinas de líneas rectas (arriba izquierda).



El Huevo de la Vida (arriba a la izquierda) se deriva de la Flor de la Vida: un círculo central rodeado por seis círculos, cada uno tocando a los adyacentes y todos inscritos perfectamente dentro de otro círculo mayor. A la izquierda, la versión masculina.



El huevo se quiebra. El Fruto de la Vida (arriba izquierda) se deriva del Huevo de la Vida. Notemos cómo el Fruto es una figura que tiene la intención de crecimiento, de expansión. Esta figura es la base de nuestra trama de diseño.

Podemos observar en la figura a la derecha que los hexágonos están presentes también en todos los niveles. Este es un bellísimo ejemplo de la integración de las energías femeninas y masculinas.

La Trama de Diseño

Abajo vemos el patrón de crecimiento que nos permite comprender la fractalidad del Fruto de la Vida – la perfección de su capacidad implosiva y explosiva. Cuatro niveles de crecimiento y cada serie de círculos mide precisamente el doble de diámetro que la anterior. Cada gráfico subsiguiente contiene a todos los anteriores.



El todo es similar a la parte y viceversa. El todo se puede implotar a la parte y la parte al todo con un patrón armonioso y modular. Un ejemplo brillante de la fractalidad en la geometría y una manera fantástica de explicar el proceso de creación en la vida.



Páginas del proyecto:

Introducción
Construyendo la trama con Geometría Sagrada
Arquitectura Sagrada y la trama básica
La verticalidad en la trama
Conclusión

Ronald Esquivel
Arquitecto e Instructor de Balance Integral