Mi hijo está en drogas
Una madre desesperada escribe:
“Estoy deshecha porque mi hijo
está metido en drogas. Anda con la
mirada perdida, está descuidando los estudios y sus amistadas actuales
son
perniciosas. Me siento muy mal, me siento despedazada.”
Es obvio que tu hijo se
desconectó de su estado de balance. Sufre un desajuste interno y busca
en la
droga un alivio.
Lo ideal es que él alcance poco a
poco por medios naturales su estado de balance. Al reencontrar su
balance, se
adueñará de su propia vida, sentirá su fuerza interior y le será más
fácil
reorientarse hacia actitudes más constructivas.
Eso sería lo mejor, pero le será
más difícil lograrlo si en su casa, su propia madre lamenta o le
reprocha su
estado actual.
Si al llegar a casa no se siente
aceptado, si siente que le tienen lástima o lo enjuician, tendrá una
razón más
para reaccionar, para sentir resistencia. Al sentir resistencia,
buscará de
nuevo la droga como un alivio y esto se vuelve un círculo vicioso.
Romper un círculo
vicioso
En un círculo vicioso todo el
mundo pierde. Tú te sientes mal, él se siente mal y posiblemente otros
también
lo sientan.
Tú puedes hacer tu parte para
salirte del círculo vicioso y ese será tu mejor aporte. Para que no
sigas
alimentando la espiral descendente, debes despegarte de esa situación y
reconectarte. Entonces te sentirás contenta, alegre, optimista,
esperanzada y
con mucha fuerza interior.
“¿Me
estás diciendo que haga como si no
fuera nada, que niegue la tragedia, que lo deje consumir drogas hasta
que
llegue a un final trágico?”
Por supuesto que no he dicho eso
ni es la dirección en la que apunto.
Lo que digo es que cuando hay
varias personas involucradas en un círculo vicioso, cada una debe
encontrar la
manera de salirse, porque quedarse adentro sólo refuerza su propia
destrucción
y la de los demás.
Tú puedes despegarte de ese ciclo
y él también, pero cada uno debe hacerlo por su propia iniciativa.
La
des-identificación y el cambio de
perspectiva
Si tú eliges salirte de esa
espiral descendente, podrás reconectar tu fuerza interior y ver la
situación,
ya no con desesperación y ojos trágicos, sino con esperanza.
Eso tiene unas consecuencias
fenomenales.
Estamos claros en que lo mejor
que le puede suceder a él es que reconecte con quien es en lo más
profundo de
su ser, que tenga una gran fortaleza interior, que se aprecie, que
valore su
vida y elija no incluir prácticas autodestructivas
La mejor manera en que tú podrás
ayudar a tu hijo es si te conectas con tu propia esencia.
“No te
entiendo. Te digo que mi hijo está en
problemas y es a mí a quien recetas tratamiento.”
Sólo abre tu mente y trata de
comprender.
Evocar lo mejor
en la otra persona
Si tú le reprochas lo que hace,
lo criticas, le adviertes o lo amenazas y hablas sobre la tragedia, lo
que
harás es generar una reacción de parte de él. Al no sentirse aceptado,
se
alejará más de aquellos que no lo aceptan.
En cambio, si vibras con amor,
aceptación, considerando que se trata de una situación temporal de
desajuste de
energía, te sentirás mejor. Si llegas a ver esto con esperanza y con
optimismo,
no desde la creencia de que lo que él hace está bien o está mal, sino
más bien
desde el anhelo de ver a tu hijo conectado, te saldrás del círculo
vicioso.
En ese momento estarás ayudando a
tu hijo mucho más que con tu preocupación y desesperanza.
¿Por qué esto es así?
Porque
al vibrar con esperanza, vas a
sentirte mejor.
Porque
al sentirte mejor, vas a crear un
ambiente más armónico en la casa y tu hijo se sentirá mejor, aceptado y
encontrará un lugar apropiado para enfrentar su situación actual.
Si
tú estás conectada con la esperanza de
ver a tu hijo bien conectado, contento alegre, fuerte, con actitudes
positivas,
creciendo y sintiéndose cada vez más libre de resistencia, eso es lo
que vas a
evocar en él.
Allanando el
camino
Desde
tu optimismo, esperanza y alegría,
vas a hacer que él sienta anhelo por un estado más armónico y
balanceado y eso
es lo mejor que le puede pasar:
El
éxito es que él, por su propia
iniciativa - sin ninguna instrucción de afuera - sienta el anhelo de
estar
balanceado, de estar mejor.
En
ese momento va a preferir estar más
despierto, más atento, más dueño de su propia vida y dejará de
reaccionar
ciegamente a aquello que no le gusta de su vida. Va a preferir vivir
situaciones que le generan una energía positiva, va a querer divertirse
sanamente con amigos y hacer una vida cada vez más constructiva.
Eso
es lo mejor que puede hacer un padre
por su hijo, tanto en un caso de drogas como en muchas otras
situaciones de
desajuste energético.
“Siento
que empiezo a comprender. Siento
que hay una oportunidad en lo que dices y que puedo generar una gran
fuerza
positiva en la casa. Quiero creer que eso es lo mejor que puedo hacer
por él.”
Alimenta ese optimismo y
verás que pronto te sentirás inspirada para actuar de manera cada vez
más alegr, libre y constructiva. Tu hijo sentirá esa energía y esa es
la mejor forma en que puedes ayudarle.
Ronald
Esquivel
Instructor
de Balance Integral
Regreso
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