La identificación

La identificación con uno de mis “yoes” sucede cuando le permito asumir el control de mi ser.

Sigo identificado cuando lo justifico y defiendo aún en contra de mi integridad.

  • “¿Me vas a decir que no tengo la razón de enojarme?”
  • “Si quito el miedo voy a andar desprevenid@.”
  • “¿Cómo no voy a estar triste?”

Estos y muchos otros ejemplos los he vivido.

Justifico el sentirme mal, busco razones para darme la razón y me quedo pegado a la emoción destructiva.

Soy el mayor defensor justamente de eso que me causa daño.

O sea, el enemigo en casa.

Yo debiera defender mi alegría, mi libertad y mi integridad a toda costa, pero a veces hago lo contrario.

Muchas veces estoy a merced de esos “yoes”.

¿Quién manda aquí?

Cada “yo” asume el mando de mi ser en respuesta a diferentes circunstancias.

Cuando me enojo, esa máscara me nubla la conciencia y mi cuerpo entero responde a ese enojo. Mi mirada es terrorífica, me tiemblan las manos y las palabras que salen son hirientes.

Cuando la máscara del miedo se me pega, se me crispa la piel, se me quiere salir el corazón y lo que digo es cualquier cosa que calme a eso que temo.

Es obvio que no me estoy respetando a mí mism@ al ser así y decir esas cosas.

Desde mi personalidad, el yo más fuerte entra en posesión de mí, en función de lo que sucede afuera. Controla toda mi personalidad: mi mente, mis emociones y mi cuerpo.

Cada vez que permito que mi ser sea “poseído” por uno de esos “yoes”, me disminuyo, me empequeñezco y me desintegro un poco más.

Porque lo que me fortalece, me engrandece y me integra es cuando estoy con pensamientos y emociones constructivos, totalmente conectados a mi esencia, a lo mejor de mí.

Estoy integrad@ cuando dirijo mi energía de manera constructiva. En ese momento soy de una sola pieza.

Me desintegro…

  • cuando por un lado pienso una cosa y digo otra
  • cuando quiero hacer algo y termino haciendo lo contrario
  • cuando quiero sentirme bien y cualquier tontera me saca de centro

Ahora viene la clave

La Clave

Cuando me identifico me desintegro.

Cuando permito que alguno de los “yoes” de mi personalidad tome el control es cuando empieza el reguero.

Empiezan a forcejear las diferentes tendencias de mis “yoes” y gana el que grita más fuerte, el que llora más fuerte o el que tiene más miedo.

Y aquello parece una casa de locos.

Si me preguntaran que quién es el jefe, todos esos “yoes” dirían “yo” al mismo tiempo.

Eso no es lo que quiero para mí.

Quisiera poder decir que el jefe es la parte mía que es sabia, alegre, fuerte y amorosa. Pero esa parte está pacientemente esperando a que yo me des-identifique.

Entonces quiero aprender a des-identificarme para mantenerme integrado.

La des-identificación es el tema de la siguiente página.

Por la identificación que cede a la esencia

Ronald Esquivel
Instructor de Balance Integral


Regreso de La Identificación a La Personalidad y mi Esencia