Ley del Control - Día 3

En la entrega pasada de la Ley del Control al fin logramos ponernos de acuerdo sobre cuáles voces venían de las partes externas de mi personalidad y cuáles desde mi esencia.

Hoy...

Asumo total responsabilidad de todo lo que “sucede” en mi vida

Si me quejo o me emberrincho por lo que “sucede” en mi vida, estoy a merced del mal entendido “destino”. O estoy a merced de lo que los demás digan o hagan.

Eso me hace sentir muy mal.

¿Cierto?

Aunque no lo comprenda del todo por ahora, no hay nada más liberador que asumir que todo lo bueno y lo malo...

...que me sucede, me ha sucedido y me sucederá...

...es mi responsabilidad.

Es más que aceptar. Asumo la responsabilidad de lo que sucede en mi vida.

Respiro profundamente tres veces.

Aflojo las resistencias y permito que el pensamiento cobre vida propia.

Si por un instante, permito que este pensamiento penetre en las fibras más profundas de mi ser...

...voy a sentir que empieza a fluir una energía especial dentro de mí.

Me siento más grande...

...y me siento muy bien.

¿Verdad que sí?

Si he sentido el poder de esta afirmación, voy camino a mi liberación. Eso es lo que permite la Ley del Control.

Además, estaré liberando a quienes están cerca de mí. Y me lo van a agradecer.

La emoción de sentir que nadie me debe nada es extraordinaria.

En el fondo, nadie tiene que rendirme cuentas, pues todo lo que me sucede es porque me lo he ganado, o porque no me lo he ganado.

Me adueño de mi vida.

Yo soy la/el únic@ que puedo hacer algo por mí mism@. Es mejor así.

No sólo es mejor así. En el fondo, no es de ninguna otra manera.

Por otro lado, ese asunto del “destino” es puro cuento. Quedará cada vez más claro que el destino me lo forjo yo mism@.

Amado Nervo lo dijo poéticamente:

“...yo fui el arquitecto de mi propio destino.”

Entonces, que nadie me meta cuento.

¡Asumo la responsabilidad de mi propio destino!

El control de mi vida empieza en mis pensamientos

La Ley del Control establece que...

Hay pensamientos que me hacen sentir mi fuerza interior.

Hay pensamientos que me hacen sentir pequeñ@.

Cuando pienso...

“este es un nuevo comienzo”

“tengo la intención de ser mejor persona”

“esta vez voy a llegarle a lo mejor de mí”

...siento una emoción positiva y me fortalezco.

Cuando pienso...

“he fracasado tantas veces”

“no sé si seré capaz”

“tengo miedo de intentarlo”

...siento una emoción negativa y me debilito.

En verdad soy libre de pensar pensamientos que construyan mi autoestima o de pensar pensamientos que me desvalorizan.

¿Qué dirección elijo?

Cuando desde lo más profundo de mi ser yo elijo qué pensamientos pensar, asumo el control de mi vida.

Si me encuentro en una situación desfavorable, yo puedo...

...maldecir y hundirme más o...

...asumir mi responsabilidad y buscar cómo construir o reconstruir.

Al principio, esto parece una tarea grande, pero dichosamente, es sólo al principio.

Conforme más ejercite mi actitud constructiva y otras herramientas de la Ley del Control, más fácil y rápido será.

En esa misma medida, mi vida ya estará dando un giro favorable.

Y me voy a sentir cada vez mejor.

Ahora aplico esto a mi vida.

Empiezo por liberar del gancho a mi familia.

¿Por quién empiezo?

¿Puedo liberarl@?

¿Tengo la intención de liberarl@ en verdad?

¿Cuándo l@ voy a liberar de su responsabilidad sobre mi vida?

¿Después de esta persona, cuál sigue?

Se siente bien, ¿no es cierto?

Empezaré a sentir esa fuerza interior que me agranda, con cada paso que dé. Es la manera de comprobar que estoy aplicando correctamente la Ley del Control.

Espero que la próxima vez que nos encontremos podamos compartir avances de peso.


Nota:

Yo no puedo convencerte de nada. Ni se trata de convencer, sino de que te permitas sentir.

Tanto la Ley del Control como este proceso de crecimiento personal provienen de la Biocreación. Sigue las instrucciones y verás resultados espectaculares, si permites que los pensamientos ofrecidos cobren vida dentro de ti.

Biocreación no es un experimento. Es un sistema que ya está probado y comprobado. Muchas personas ya lo han vivido y se han fortalecido de manera impresionante.

En la siguiente cuarta entrega de la Ley del Control voy a pasarme al asiento del conductor en mi vida.

Por la voz de mi esencia,

Ronald Esquivel
Instructor de Balance Integral