Ley del Control - Día 5

Con la entrega pasada completamos las instrucciones del curso de la Ley del Control.

Hoy quiero hundir mis dientes en mi realidad.

Ejercicios prácticos

Toda la información que hay en el mundo sobre crecimiento personal será insuficiente si no la aplico, si no la pongo en práctica.

No hay sustituto. No puede ser de ninguna otra manera.

Sólo cuando proceso la información a través de mis estructuras mentales y emocionales, soy capaz de producir los cambios que busco.

Para eso son estos ejercicios. Me llevan a vivir los procesos dentro de mí.

Algunos efectos son inmediatos, otros ocuparán un esfuerzo más sostenido para verlos manifestados.

Primera práctica

Identifico nueve momentos de mi historia personal en los que he tomado alguna decisión con gran independencia y he asumido el control de mi vida. Especifico la emoción que me genera recordar esos momentos.

Este ejercicio es extraordinario pues me lleva a sentir en este momento, emociones que he dejado descuidadas.

No se trata de volver al pasado. Se trata de vivir ahora, emociones que en otro momento experimenté. Si ya estuve allí, puedo volver a estarlo. Puedo registrar o grabar esa emoción y activarla cada vez que quiera.

Segunda práctica

Selecciono tres circunstancias en mi vida que me inquietan. Pueden ser cosas que tengo (o no tengo), formas de ser, cosas que hago (o no hago) o relaciones personales.

Me pregunto: ¿Cómo llegué a esto?

Identifico las razones por las cuales yo soy totalmente responsable de esas circunstancias, sea por acción, reacción u omisión.

Elijo qué quiero sentir y hacer al respecto y modifico pensamientos y actitudes. Aplico la Ley del Control

Ejemplo # 1 (ajusto correspondientemente si el ejemplo no aplica a mi caso):

Mi relación con mi pareja.

Acepté hacer lo que el(la) quería que yo hiciera y me anulé yo.

Quiero sentirme bien y recuperar el control de mi vida y de mi parte en la relación. Quiero construir una relación bien saludable, basada en aceptación de las diferencias y respeto mutuo.

Visualizo cómo es el ideal de esta relación. Ejercito en mi mente los detalles de cómo voy a actuar yo, para recuperar mi control y para evocar las mejores actitudes en mi pareja. Luego, actuaré con base en mi renovada fuerza interna.

Ejemplo # 2 (ajusto correspondientemente si el ejemplo no aplica a mi caso):

Odio las presas de tránsito.

Yo soy responsable de mis reacciones ante esto pero, de acuerdo a la Ley del Control, dejaré ir esos pensamientos y voy a ser creativ@.

Voy a comprarme un curso o libro en CD o cassette para escuchar mientras circulo por las calles.

Ya siento que me surge una emoción rica, entre alegría y esperanza.



Ocho de cada diez personas leerán estas prácticas de la Ley del Control y dirán:

Mmm, interesante. ¿Qué sigue?

Dos de cada diez tomarán el lápiz e iniciarán su proceso.

¿Y tu qué harás?

Es incómodo preguntarlo, tanto para ti como para mí. Pero es mi responsabilidad hacerlo.

Porque sé que solamente ocho de cada diez personas asumen la responsabilidad de su vida e inician su transformación efectivamente, en la práctica, en su vida diaria.

Los demás se llevan sólo las ideas.

La intención es que este curso de la Ley del Control genere un grupo grande de personas que nos acercamos día a día a la vida que cada quien ha soñado vivir. Que nos comuniquemos y apoyemos mutuamente.

Pero este proceso no debe ser una lucha. Me relajo, me felicito por mi disposición a crecer y me aprecio.

Por otro lado, este no es un ejercicio mental. Es un proceso emocional.

Sigue los pensamientos que te den una sensación de libertad y fuerza interna. Que te hagan sentir bien respecto a ti mism@.

Permítete la oportunidad de sentir el poder de guiar tu propia vida. Te lo agradecerás el resto de tu vida.

En la sexta entrega de la Ley del Control haremos el cierre del mini curso.

Por los cambios que quiero en mi vida,

Ronald Esquivel
Instructor de Balance Integral