Historia de un proceso con Biocreación

Yanina, una querida amiga de Costa Rica, resolvió iniciar su proceso a través del curso de Biocreación, antes de que existieran estas páginas en Internet. Me sorprendió todo el avance que logró con tan solo el índice de los contenidos del curso.

Copio su reporte sin comentarios de mi parte. Creo que habla por sí solo.

Celebro encontrarme con personas como ella. Cuando se cruzan los caminos de nuestras vidas, aunque sea por algunos minutos, el sentido y la perspectiva de la vida se amplían.

Mi proceso con Biocreación

Mi querido Ronald

Te escribo esta historia para contarte un poco de mi proceso con “Biocreación a distancia” de hace tres años...

Para ponerte en antecedentes, yo venía atravesando un período depresivo profundo. No era el primero, pero sí el más devastador y llevaba ya varios meses en el fondo del hueco.

Nuestra amiga Sandra estaba haciendo el curso con vos y un día me regaló una copia del material que les habías dado y un cuaderno. La verdad es que todavía tardé uno o dos meses en entrarle, pero un fin de semana en que me había ido a Quepos, me decidí a empezar.

Lo primero que hice fue leer la ley del control. Decías que...

Estar en control es ser y hacer lo que, desde mi esencia quiero ser y hacer

Eso suena muy fácil con la mente despejada, pero créeme, después de un largo período de depresión, me había olvidado de eso.

Me había llenado de miedo a lo desconocido, recuerdos de malas experiencias y de proyectos fracasados o ni siquiera iniciados. Me había llenado de soluciones destructivas y opciones sin esperanzas, ilusiones mágicas y una total incapacidad de apreciar la verdadera belleza de la vida.

Así que me costó entrar en estado de meditación y ponerme en contacto con ese Ser.

Extrañamente, fue a través de las labores domésticas que le entré. Limpiar como meditación...

Estaba en una casa ajena y me dediqué a limpiar la piscina, muy despacio, con mucho cuidado y disfrutando del proceso, aun cuando veía que las hojitas y flores volvían a caer en la piscina apenas yo la limpiaba.

Fue muy sabroso y me empezaron a venir a la mente "cosas" que quería ser y hacer.

Poco antes, creía que mi mente se había quedado vacía y que no había nada que a mi me gustara y quisiera ser y hacer... cuando por fin me senté con el cuadernito, después de una larga meditación (llevaba años sin meditar), la lista llenó 3 páginas, ¡porque decidí parar!

Claro, eso incluía desde escribir y traducir hasta cocinar y lavar platos, desde nadar y sonreír hasta viajar y ayudar, desde ser feliz y agradecida hasta ser hábil y tenaz, un verdadero arroz con mango... pero ¡fue tan increíble volver a sentir esa conexión, redescubrir cuantas cosas me gusta hacer!

Esa misma tarde, por primera vez sentí esperanza.

Dijiste...

Me siento bien si siento que estoy en control de mi vida

¡Cuánto trabajo me faltaba para eso!

Comprendí que estoy en control cuando sé lo que quiero y hago lo necesario para lograrlo.

El proceso estaba claro... Ahora,

Yo soy responsable, ¿qué voy a hacer al respecto?

¡Qué revelación! ¡Hay cosas sencillas que puedo hacer al respecto!

Me hice una pequeña lista: escribir, meditar, hacer yoga, dar masajes... y al puro final de la lista puse: ¡Conseguir trabajo!

Con esa lista en mano, regresé a mi casa.

Durante mi período oscuro, había abandonado el cuidado de la casa y aquello daba tristeza. Así que lo primero que hice al regresar fue limpiar y sobre todo ordenar la casa.

Hice algunos cambios radicales, porque necesitaba sentir que las cosas iban a cambiar, pero a fin de cuentas, ese mismo día empecé a sentir como fluía energía que había estado estancada durante meses. Siempre he creído en el Feng Shui. Aquí lo vi en acción.

Mi proceso de transformación ya echaba a andar.

Una vez que empezó a fluir la energía, pude ver donde estaba el bloqueo principal. Me faltaba dinero para sentirme en control de mi vida. Me sentía insegura en ese campo por primera vez en mi vida.

Si permito que mis condiciones actuales de vida determinen cómo me siento, nunca voy a asumir control de mi vida

Mis condiciones actuales son circunstanciales y hay cosas que puedo hacer para cambiarlas, me dije entonces. Escribir, meditar, sanar. Pedir trabajo. Preguntar si en algo puedo ayudar. Buscar ayuda.

El control empieza en mis pensamientos, en mis palabras y en mis actos

Siguiendo ese proceso, reorganicé mi casa y empecé la búsqueda activa de trabajo. Volví a retomar viejas y buenas rutinas como caminar, nadar y entrenar kickboxing y sentí que mi vida había dado un giro hacia la acción.

Elijo qué quiero sentir y hacer al respecto

Quiero sentirme libre de inseguridad económica. Quiero ganar suficiente para viajar, arreglar el jardín, mantener la salud y la casa, poder hacer regalos y comprarme ropa.

Para eso, inicié activamente la búsqueda de trabajo.

Entonces se presentó el problema de las ideas preconcebidas. Al principio, todas las ofertas que se me presentaban significaban regresar a San José, aunque fuera durante la semana. Las perspectivas de trabajo en la zona parecían limitadas y hasta inexistentes para mí.

Aparecieron opciones fuera del país o a tiempo completo en la ciudad.

En el fondo, me había creído lo que decían de que en la playa no podría encontrar trabajo. Empecé a enviar hojas de vida y hacer entrevistas y a la vez iba modificando mis pensamientos y actitudes, que se fueron haciendo cada vez más positivos.

A tal punto, que me costó trabajo encontrar una "situación desagradable" sobre la cual aplicar la ley del control.

Elegí la inseguridad económica, que me venía torturando, y las respuestas se iniciaron de inmediato.

Ante la perspectiva de tener que dejar la playa, volví a apreciar las cosas que durante la depresión ya no disfrutaba, y las caminatas en la playa se me hicieron más valiosas, no quería perderme una sola tarde con las tortugas en el arrecife, disfruté de nuevo las flores en los árboles y la brisa del mar.

Volví a escribir y volví a sentir el cuerpo. Me dije que había entendido la ley del control y estaba lista para:

La ley de causa y efecto.

Para cada efecto en mi vida hay una causa

Por ejemplo, para mi actual serenidad hay una causa, que es el esfuerzo conciente que estoy haciendo y que empezó con la reorganización de la casa. La energía ha seguido en circulación y sin bloqueos desde entonces. El proceso está desatado.

Todo sucede por una razón

Ante la realidad de que mi pareja pronto regresará a Québec y tendré que enfrentar la vida sin él, me fuerzo a tomar el control que tan fácilmente le cedí cuando se vino a vivir a casa. El resultado de esta “toma de control” nos alegra a ambos y a la gente a mi alrededor, que me ve revivir.

Lo que cosecho es por lo que he sembrado

Medito sobre esta reflexión en Limoncito, playa privada de arena blanca con plumerias en flor.

El placer de estar aquí me lo gané después de casi una hora de camino por bosques, jardines y laderas pobladas por miles de jaibas moradas, con patas naranja y ojos amarillos.

Todo el camino venía meditando sobre siembra y cosecha. Ahora que descanso a la sombra en esta playa solo para mí, siento como esa frase vibra con satisfacción en mi cuerpo.

Mi pensamiento es una causa. Las condiciones de mi vida son el efecto

Hoy pensaba que hay días en que no estoy enamorada del hombre con el que vivo. En esos días me siento explotada, enjaulada, prisionera.

Cuando eso me pasa, dejo fluir mis pensamientos sin censurarlos, pero controlo mis acciones y mis palabras. Salgo a caminar y me siento en algún escenario íntimo de mi comunidad a disfrutar del momento y a escribir en mi cuadernito para continuar con mi proceso.

Entonces, el pensamiento fluye de nuevo. Luego, por lo general, algo me devuelve la ternura y me siento totalmente serena, agradecida, dueña de mí. Me siento de nuevo en contacto con la belleza natural... ¡y con los placeres de la carne!

Si quiero cambiar algo de las condiciones de mi vida, hay una “causa” que debo afectar

Sobre causas y condiciones, hay un asunto práctico que me viene a la mente de inmediato.

Si la condición es la ausencia de una fuente de ingresos "respetable" y la causa es el poco trabajo remunerado que he tenido en los últimos meses, la pregunta fundamental es qué proceso tengo que hacer para cambiarlo, pero también me pregunto cuánto esfuerzo requiere, a qué tendré que renunciar para resolver la situación.

La causa podría resolverse muy pronto, con alguna de las posibilidades de trabajo que estoy explorando. Renunciar a estos días de gran farniente junto al mar parece ser el precio a pagar para obtener el equilibrio y eso no me gusta tanto.

Si mis condiciones de vida son resultado de pensamientos ajenos, aún así sigo siendo responsable

Claro, yo me he permitido aceptar esos pensamientos ajenos y los he hecho propios.

En estos últimos meses, he aceptado una línea de pensamiento que me viene de los otros: la idea de que viviendo en la playa no puedo ganar decentemente la vida. Ahora me digo que tal vez exista una forma y no la he explorado o no se me ha ocurrido. En los próximos días, quisiera explorar un poco más esa línea de pensamiento y encontrar una idea para ganar bien sin renunciar a la playa...

Si cambio mi manera de pensar, cambiará mi vida

Durante este proceso, he podido comprobar en carne propia como el pensamiento positivo genera una mejor calidad de vida. Ahora lo que necesito es encontrar los pensamientos que me lleven por los caminos exitosos. Voy a conseguir patrocinadores para el mapa (un proyecto que llevo tratando de vender más de un año).

Voy a encontrar el equilibrio económico que me permitirá mejorar mi calidad de vida sin renunciar a los grandes placeres de la naturaleza. Volveré a ver a mis amigos y conoceré nuevos. Haré traducciones bien pagadas y tours de Garabito para estudiantes de ecoturismo. Crearé mi jardín y seguiré imaginando nuevos proyectos. Volveré a hacer yoga frente al mar.

Ejercicio

“Selecciono una condición que quiero transformar en mi vida. Identifico el proceso mental y emocional que genera o permite esa condición. Elijo modificar ese proceso o procesos mentales y enuncio y sostengo de manera predominante esa elección en mi conciencia. Actúo y observo cuidadosamente los efectos”.

Evidentemente, la condición elegida es la falta de ingresos. Los procesos mentales y emocionales me resultan fáciles de identificar. Aquí hay algunos:

  • ¡Qué pereza tener que trabajar!
  • Yo no sé cómo buscar trabajo
  • Aquí no se consigue trabajo
  • En mi campo no hay nada que hacer aquí
  • Soy muy tímida y no sé promoverme

El pensamiento modificado va por aquí:

  • Voy a conseguir buenas fuentes de ingreso aquí en la zona y va a ser fácil y divertido encontrarlas
  • El tipo de trabajo que voy a encontrar me va a producir placer y satisfacción, además de dinero
  • Tengo energía acumulada y muchas ganas de hacer cosas nuevas e interesantes
  • Voy a conocer gente interesante y agradable en el curso de nuevas actividades
  • Voy a aprender cosas nuevas, recordar talentos y conocimientos olvidados y obtener reconocimiento por lo que hago
  • Se van a equilibrar el ocio y el trabajo en forma armoniosa en mi vida.

Durante los días y meses siguientes, me dediqué a promover el trabajo que habíamos hecho con el mapa de la Isla del Coco y, aunque no logré obtener los fondos necesarios para publicarlo, en el curso de una de esas presentaciones conseguí mi trabajo actual.

También me dediqué a investigar los efectos del turismo en Garabito y recoger información para charlas que fui dando después.

Durante esa temporada, fui a una de tus clases de Biocreación. Me pegué una brincada riquísima mientras afirmaba que iba a conseguir dinero. Sentí la alegría de elevar la frecuencia de vibración de mi cuerpo desde la segunda inspiración, y a partir de ahí me dejé llevar por esa alegría y sentí como la risa me invadía las venas y todos los canales energéticos, limpiando las tristezas acumuladas durante los meses de depresión.

Mi vida ya estaba cambiando. Poco tiempo después le entré a la Ley de las creencias y las expectativas.

Aquello en lo que creo con emoción se convierte en realidad

Se trata entonces de un acto de fe. Creer con emoción. ¡Qué difícil!

El día en que fui a tu clase, mientras saltaba con la risa en las venas, afirmaba “voy a tener más dinero”. Por aquello de los valores, se me hacía muy difícil poner "emoción" y "dinero" en la misma frase, pero la verdad que me causaría emoción saber que gané la lotería o que de repente tengo mucha plata.

Como sea, quisiera creer con emoción que voy a perder los kilos que a mi gusto me sobran. Quisiera creer con emoción que voy a conseguir un trabajo fascinante y bien pagado. Quiero creer con emoción, pero ¿cómo lo hago?

Me digo que para creer todo eso con emoción tengo que hacer a un lado las dudas y los pensamientos que se opongan a esos ideales. Liberarme de culpa, de escepticismo y de inercia. Empezar a actuar como si fueran hechos, como si tuviera un trabajo fascinante, un cuerpazo, suficiente plata y el camino abierto al amor.

Volver a dejar fluir la creatividad, olvidar en mi proceso los bloqueos, abrir la válvula para que fluyan las palabras, la energía, el movimiento. Volver a encontrar el gusto por el baile, por la acción y el ejercicio.

Recobrar rutinas de escritura, de deporte, de salud. El resto vendrá naturalmente, sin forzarlo, hasta recuperar ese equilibrio que he conocido, esas situaciones ideales que no son disparatadas, que alguna vez fueron y pueden volver a ser.

El optimista triunfa

Es una noche clara y oigo las olas que se estrellan contra la punta. En mi mente hay una imagen de cielo multicolor de mi meditación de esta tarde.

Una armonización. Una ceremonia para afirmar tres objetivos: buena situación económica, buen cuerpo y estabilidad emocional.

Mientras los pulía en mi mente, la memoria fotografiaba ese cielo espléndido. Ahora, esas imágenes atraen recuerdos luminosos que me contagian de optimismo.

En ocasiones surgen recuerdos de amores del pasado y me pregunto qué habrá sido de uno o del otro y qué sentiría si los volviera a encontrar. Son pensamientos fugaces que me recuerdan emociones hermosas y me reafirman el optimismo.

Observo los miedos y no me apego a ellos. Me digo que la solución a los problemas aparece en el momento más oportuno.

Durante el proceso en los meses siguientes, empecé a trabajar en ecoturismo. Lecturas, entrevistas, investigación y análisis para preparar charlas que presenté en los más variados escenarios: un aula universitaria en Pensilvania, un salón ultramoderno en la Universidad Latina, un auditorio con aire acondicionado en Punta Leona y el escenario mismo del ecoturismo: la naturaleza. Giras, viajes y aventuras. Me dije que al menos el primero de los tres milagros se había cumplido y que sería bueno trabajar en el segundo, el milagro de los kilos...

La creencia en mis capacidades o en mis limitaciones se convierte en mi realidad

Creo que puedo perder hasta 10 kilos en los próximos meses sin privarme de ciertos placeres culinarios y disfrutando de un aumento en mi ritmo de actividad física. Creo firmemente en ese milagro, en mi capacidad para lograr ese objetivo, en que la vida me va a facilitar las cosas para que yo recupere el cuerpo que me gusta: flexible, ágil, fuerte y equilibrado.

Para celebrar esa creencia, me traje un picnic de frutas a la playa de Limoncito, que voy a disfrutar antes de que la lluvia me obligue a regresar a casa.

Si creo que puedo o si creo que no puedo, en ambos casos tendré razón

Como estoy en una etapa optimista de la vida, la premisa es que creo que puedo.

Creo que puedo obtener el trabajo para el que estoy concursando y creo que lo puedo desempeñar impecablemente.

Lo que me cuesta creer es que puedo perder esos kilos. Esa es la creencia que quiero transformar ahora. Pulir esa creencia y abrirle el camino son el proceso siguiente del ejercicio.

Todo aquello en lo que tengo expectativa con confianza se convierte en mi profecía de auto-cumplimiento

Creer en el trabajo y en la pérdida de los kilos son mis expectativas actuales. En el campo emocional, la presencia de mi pareja en mi vida toca a su fin y siento tristeza de verlo alejarse día a día.

Siento que me abandona, que en su mundo soy una intrusa. Su familia piensa que le impido regresar. No se lo impido, presiento que allá encontrará lo que aquí no tiene: un puerto seguro y sereno.

Yo seguiré mi camino con esperanza y los ojos bien abiertos a la belleza y el corazón disponible para el amor. La tarde es fresca y luminosa como una nueva oportunidad.

El universo confabula para hacerme el bien

Final de tarde excepcional en la playa de mis rituales. Siento la caricia tibia del sol poniente recorriéndome la piel, secando las gotas que resplandecen sobre el cuerpo. La paz y la alegría me van invadiendo lentamente, como el sonido del mar...

Me digo que esta etapa de mi vida la consagré al amor en convivencia, un sentimiento dulce y bueno hasta hace poco desconocido. Proceso que pronto se acaba y me deja reconciliada con el amor y la esperanza, tan golpeados a lo largo de mi tortuoso pasado.

Después de eso, mi pareja se fue dejando un sentimiento de ternura en la memoria. Ese día sentí una mezcla de emociones a flor de piel y dejé correr las lágrimas al ver alejarse un gran amor.

Después regresé a Punta Leona a hacer maletas y me fui a España a reencontrarme con mi hermana y mis sobrinos queridos. Entre fiestas, reuniones familiares y optimismo se acabó un año que comenzó vacío de pensamientos y negro en mi espíritu enfermo.

Lentamente (y con tu ayuda), la vida, la alegría, la ternura y la energía me volvieron a llenar de esperanza y de amor a la vida... ¡conectada a mi esencia!

Desde entonces, el proceso no ha hecho sino mejorar.

MMM, mil gracias amigo, por acompañarme en este viaje hacia la recuperación…

Yanina Regreso de - Historia de un proceso - a Biocreación