El viaje energético – desde la perspectiva de la Biocreación

Rosaura nos narra su viaje energético a través de una situación dramática. Lo importante de esta narración es la manera en que ella guió su energía en medio de la tormenta.

La tragedia vivida habría sido desesperante para cualquiera, pero esta amiga navegó por la turbulencia con una claridad extraordinaria. Ella tenía conciencia plena de que el desenlace de su epopeya no dependía del “destino”. Tenía claro que sus pensamientos y emociones – su vibración – serían los que determinarían su futuro.

Sus palabras son muy modestas al compararlas con lo traumático de los hechos. Esa moderación es muy coherente con la intención de ver los aspectos positivos de la vida y no embarrialarse masticando una y otra vez los aspectos negativos.

Para mí Rosaura es una maestra en el manejo de su energía interna. Para explicar por qué pienso así, insertaré mis comentarios dentro de la narración de su viaje energético.

El viaje energético - introducción

Me pediste un relato de mi “epopeya energética” de estos meses recién pasados, así que me puse a hacer la tarea (después de unos días de recuperación en el paraíso)...

Comencemos por decir que desde hace unos meses mis lecturas han sido Abraham Hicks (la ley de la atracción en particular), Dan Millman (El Guerrero Silencioso) y tus propios textos de Biocreación. Esas fueron mis fuentes de inspiración en este viaje. Lo que me guiaba era amor puro y el deseo de ayudar a quien me necesitaba.

Para mí el viaje energético empezó en junio, todavía en mi casa. Inesperadamente surgió el proyecto de ir a ayudar a mi amiga Celia que tenía que llevar un curso y necesitaba una niñera, una especie de Mary Poppins que ayudara en la casa.

Ella estaba en proceso de divorcio y se encontraba muy sola en un país extranjero, lejos de su familia y sus amigos, donde su ex-compañero la había llevado con falsas promesas y engaños.

Adoro a sus hijos y para mí esta era una oportunidad de pasar con ellos una buena temporada, que incluiría la celebración del cumpleaños de una de sus niñas, una preciosidad de ojos azules y soñadores.

Mis pensamientos antes de salir estaban habitados por esas imágenes placenteras y por ilusiones que parecían tan al alcance que casi las podía tocar. Mis días estaban llenos de belleza y movimiento, nadando y caminando en una naturaleza esmeralda y turquesa habitada por halcones y tortugas.

Cargada de esa energía a la vez serena y poderosa, me preparaba para viajar. En mi diario escribí:

“Me cuesta arrancarme de este sitio que me trae tanta paz y alegría, pero creo que esto hay que compartirlo, que es muy fácil ser feliz sola y aislada en el paraíso, y que la verdadera paz se encuentra en medio de la tormenta. Siento la satisfacción de comprobar que esta paz, esta apreciación de la belleza, esta capacidad de ser feliz, dependen únicamente de mí."

[Nota: Yo soy el arquitecto de mi propio destino. La calidad de vida que vivo depende solamente de mis elecciones – de la dirección que yo le dé a mi energía.]

El viaje energético – se desató la tormenta

El primero de julio se desató la tormenta.

El marido despechado de mi amiga decidió vengarse de que le exigieran un divorcio que no quería dar... y desapareció con los niños. Les cortó toda comunicación con su madre, dejó su casa y desapareció.

Para cuando tomé el vuelo, ya no iba a hacer de Mary Poppins sino a enfrentar un secuestro… a buscar la paz en el ojo de la tormenta.

[Nota: En este viaje energético Rosaura no se matriculó en la tragedia sino que de inmediato formuló su meta. No se identificó con la impotencia sino con el resultado deseado.]

Encontré una madre desesperada que no sabía nada de sus dos hijos menores desde hacía casi una semana. Lo único que sabía era que se los había llevado un hombre que la agredía y amenazaba desde hacía años con desaparecer para siempre con los niños si mi amiga se atrevía a sacarlo de la casa que ella siempre había mantenido sola.

Todos sus intentos para contactar al padre de los pequeños o alguien de esa familia habían topado con insultos, amenazas y chantajes. Era una fría y calculada tortura sicológica para doblegar a Celia y obligarla a retirar la denuncia con que había logrado sacar a aquel hombre de su casa.

Junto a esta madre desesperada, había una adolescente triste y asustada de pensar que había perdido para siempre a los hermanitos con quienes se había criado. La vida no puede ser más injusta. El dolor era indescriptible.

Lo único que pude hacer fue abrazarlas, llorar con ellas, decirles que estaba ahí para lo que hiciera falta y que las quería.

El viaje energético – tocando fondo

Los primeros días de ese mes fueron muy duros. Recorrimos juntas juzgados y comisariatos de policía, oficinas de abogados y centros de asistencia social.

Recibimos algunas palabras de aliento, mucho desinterés y algunas agresiones imperdonables de parte de personas en posiciones de autoridad cargadas de prejuicios racistas, sexistas y religiosos. Era un ambiente de desamparo, de injusticia, de miedo incluso.

“La desesperación es enemiga de la acción,” me dijo un hombre muy sabio, de manera que yo me concentré en la acción para alejar la desesperación. Sacaba energía de la naturaleza, de la belleza, de las cosas simples: el sol brillante en un cielo despejado, el viento que mueve armoniosamente las hojas de unas palmas datileras, la belleza de la niña adolescente que dichosamente había elegido no visitar al hombre en cuestión y la alegría de las mascotas de la familia: dos gatos traviesos que se correteaban por el apartamento y nos acompañaban en nuestras soledades.

[Nota: Rosaura eligió vibrar positivamente cuando lo “normal” habría sido conectarse con el desaliento. Está claro que el viaje energético pudo haber tenido otro rumbo, pero ella eligió el destino deseado.]

También encontraba valor al descubrir los buenos amigos que rodeaban a Celia y brindaban un bálsamo para su sufrimiento.

En medio de ese tumulto de emociones, yo buscaba tomar distancia para no caer en la espiral de la desesperación. Escribo:

“La paz está en la brisa que agita melodiosamente las hojas de las datileras. Hay paz en esta espera, hay convicción de que la ausencia es temporal, aunque las acciones legales sean tan lentas y el calor y sopor del verano son como capas de plomo que pesan en el alma…”

Encuentro en mi mente imágenes que me reconfortan. Imagino el regreso de los niños, imagino el abrazo del reencuentro y cómo reaparece la alegría en los ojos de la madre. Aunque la realidad es tan lejana, enfoco mis esfuerzos en lo que quiero vivir y empiezo a sentir como esas imágenes me invaden y me dan fuerza para soportar las dificultades.

[Nota: Rosaura deliberadamente mantiene en su mente imágenes del resultado final esperado. Esto la hace conectar con la esperanza y eso le da fuerzas. También, activa la Ley de la Atracción para atraer hacia ella lo que quiere – no lo que no quiere.]

El viaje energético – la fortaleza generada desde su conexión a pesar de las circunstancias

Conforme avanza el mes, me voy abriendo a la luz que traen estas imágenes. Me vuelvo maleable, flexible, siempre positiva, siempre buscando la paz en mitad de la tormenta. La actividad diaria es intensa, la emocional todavía más.

En nuestro pequeño núcleo, a veces fui un canal que aporta paz y esperanza, otras un pararrayos que recibe grandes descargas energéticas y las desvía, y aunque a veces mi mente se rebelaba, mi corazón y mi instinto me guiaron siempre hacia un objetivo claro: ver concretarse la imagen de volver a abrazar a los niños y ver la alegría regresar a la vida de mi amiga.

[Nota: Inquebrantable claridad sobre el resultado esperado.]

Empiezo una correspondencia con los niños desaparecidos. Les digo que el sol los está esperando y que su madre está haciendo vibrar el cielo y la tierra para encontrarlos y traerlos de vuelta a casa. Al principio solo les escribo en mi cuaderno. Luego empiezo a enviarles cartas a todas las direcciones que puedo encontrar de la familia del padre. Todas las cartas regresaron con un sello de “desconocido en esta dirección”.

Para mediados de julio, la energía de nuestro pequeño núcleo se había transformado.

La madre desesperada se había convertido en madre coraje, dispuesta a hacer tronar el Olimpo de los dioses griegos si era necesario. La hija adolescente llevaba una vida casi normal, excepto por las noches cuando lloraba la ausencia de sus hermanitos pequeños.

Yo sigo sorprendida por el milagro de mantener la paz interior en medio del derrumbe, de ser capaz de observar para actuar sin desesperación. Nunca perdí la convicción de que la ausencia era temporal y los niños regresarían a casa a salvo.

El viaje energético – modificando las circunstancias

Para alegrar el ambiente, decidí imponer terapia de risa en la casa, alquilando comedias y películas llenas de esperanza. Empujaba a mi amiga y a su hija mayor a salir, hacer ejercicio, caminar por la playa y comer sabroso.

La recuperación fue impresionante y admirable. Con ropa nueva y una autoestima renovada, estaban listas para enfrentar al agresor en cualquier momento. Ya no había miedo ni desesperación, solo deseo de terminar de una vez con esta tortura incomprensible e inaceptable.

[Nota: Cualquier excusa es buena para vibrar más positivamente. Este ambiente de alegría no habría sucedido si ellas se hubieran mantenido identificadas con la tragedia. Cualquier atmósfera se puede cambiar si al menos una persona vibra desde su conexión.]

El viaje energético – el desenlace

El 31 de julio, por fin, un juez de instrucción convoca al padre y le da la orden de entregar inmediatamente a los niños. Se realiza mi sueño: volver a abrazar a esos niños hermosos y reconocer la alegría en los ojos de Celia.

[Nota: Cualquiera podría decir que este viaje energético no fue una creación deliberada sino lo lógico y razonable. Pero si ellas se hubieran mantenido identificadas con la impotencia y el enojo, habían actuado menos armónicamente y las consecuencias de ese actuar habrían sido muy diferentes.]

“A enemigo que se aleja, puente de plata,” dijo entonces otro hombre sabio, y le facilitamos la retirada a esa persona que nos hizo sufrir.

[Nota: esto es admirable y se comentará en el cierre.]

El mes siguiente de este viaje energético estuvo lleno de felicidad. Paz en el corazón, serenidad después de la tormenta. La alegría culminó en una fiesta en la playa a la que cada niño invitó a sus amigos más cercanos y queridos en medio de una explosión de alegría que nos recorrió y llenó totalmente.

A finales de agosto, la pequeña familia se alistaba con ilusión para el regreso a clases. Para mí, era hora de regresar a casa, donde me esperaba la energía mágica y cálida de familia y amigos y la belleza extraordinaria de este lugar donde vivo y desde donde te escribo.


Gracias a Rosaura por compartir su epopeya energética y felicitaciones por su claridad y fuerza interior.

Pienso que los puntos principales a rescatar de este viaje energético son:

  • Rosaura no cedió a aceptar la realidad de lo que en ese momento sucedía sino que se mantuvo vibrando en la dirección de lo que quería, con esperanza y hasta certeza de un desenlace feliz.
  • Se valió de frases célebres, de la energía en la naturaleza y de su propia sabiduría para permitir en su mente pensamientos que construían en vez de dejarse arrastrar por la desesperación. Le cantaba a la paz y a las datileras cuando lo "normal" habría sido que se frustrara cada día más.
  • Activó así la Ley de la Atracción en la dirección de su esperanza y no perpetuó la realidad trágica.
  • Desde la abundancia, al emocionarse con lo que quería (mantenía en su mente la imagen de abrazar a la niña), se sostuvo vibrando en armonía en mitad de la tormenta.
  • Al mantenerse vibrando desde su centro se fortaleció más y más (una consecuencia inmediata de la Ley de la Atracción).
  • De esa manera se convirtió en una luz en la oscuridad y favoreció el bienestar en las otras personas. Ofreció lo mejor de ella misma y esa influencia puede hacer milagros.
  • De pronto se vieron riendo, caminando por la playa y comprando ropa - se abría paso la esperanza y la alegría (subiendo peldaños de la escalera energética).
  • Apareció el coraje con el cual estaban dispuestas a enfrentar el reto que fuera (ya la emociones eran positivas).
  • Al final se abrieron las puertas y retornaron los pequeños. Se manifestaron los sueños de todas, pero sólo después de que las resistencias (desesperación, tristeza, enojo, etc) cedieron. Desactivaron la coraza de resistencias y el bienestar pudo retornar. Un legítimo viaje energético.

Así lo entiendo yo desde la perspectiva vibracional. Claro que cada quien puede hacer su propia interpretación, pero para mí está claro el proceso de este viaje energético.

Para cerrar con broche de oro, Rosaura y Celia ni siquiera pretendieron venganza ni desventura para el enemigo sino que le tendieron un puente de plata para una retirada honrosa.

Allí hay una gran enseñanza.

Si creyendo que el cuento había acabado le hubieran lanzado dardos envenenados al enemigo, este podría haberse retirado sólo para reagruparse y volver al ataque con más furia (si lucho en contra lo fortalezco, si crías cuervos te sacarán los ojos).

Ese gesto final, visto desde la perspectiva de la Ley de la Atracción, tiene una dirección constructiva: va en la dirección de que no buscan más lucha sino que desean la paz para todos.

Una viaje energético narrado desde la perspectiva vibracional para ilustrar cómo se crea la realidad – cómo se logra atraer la realidad deseada y no otra.

Por la creación deliberada de la realidad deseada,

Ronald Esquivel
Instructor de Balance Integral

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